Los bebés no están a salvo de la radiación en Japón.

En las inmediaciones de la Planta de Fukushima las precauciones han tenido que ser extremadas debido a la alta cantidad de radiación que se ha encontrado en el agua y en muchos alimentos. Después del trágico terremoto seguido de un devastador tsunami en la isla, la planta sufrió algunas fugas de material radiactivo que hasta la fecha sigue afectando de manera notoria la vida de los japoneses.
Se les ha pedido a los habitantes de los alrededores de Fukushima que eviten consumir ciertos vegetales que han sido detectados como contaminados en los últimos días así como también el miércoles pasado se pidió a los trabajadores de la planta de Tokio que evacuaran el lugar después de detectar amplias columnas de humo saliendo del reactor número tres de la planta.
A modo de precaución, se ha aconsejado a los padres que eviten dar a sus hijos agua que provenga del grifo ya que se ha detectado radiación en ella, sin embargo los especialistas llaman a la calma asegurando que sería necesario que se consumieran grandes cantidades del líquido para que las consecuencias sean notables.
De la misma manera, se ha alertado a los agricultores para que no manden productos contaminados al mercado, tales como vegetales de hoja verde de los cuáles han sido prohibidos once tipos después de ser examinados y detectados como contaminados. China, Taiwán y Corea del Sur ya llevan a cabo rigurosas inspecciones de los alimentos importados desde la isla Japonesa para evitar consumir alimentos contaminados con radiación, hecho que también tiene en jaque a las autoridades japonesas ya que parece avecinarse una crisis económica.
La situación no es menos trágica en el ámbito social ya que alrededor de 300 mil personas permanecen en centros de evacuación o alojamiento temporal después de la tragedia, noticia trágica ya que en estos centros, la comida no es bien revisada y corren el riesgo de estar consumiendo alimentos contaminados, lo cual evidentemente es muy peligroso para la salud de las personas de todas las edades.
Se intenta conservar la calma dentro de la población japonesa para evitar una situación de histeria colectiva, los científicos aseguran que las cantidades encontradas a pesar de no ser nada saludables no son tan dañinas de no ser expuestos a ellas durante mucho tiempo, la desventaja contra la que trabajan es la de no saber durante cuánto tiempo esta situación se prolongará, exponiendo a la población a las terribles consecuencias de la radiación.

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